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BIOGRAFÍA

A decir verdad, yo era de los que creía que dentro de la radio había gente pequeña metida y bandas de gente muy pequeña cantando las canciones. Y durante horas intentaba saber ¿Cómo vivían ahí dentro? Nunca jugué futbol, pero narraba los partidos de mis amigos, y con el eco del baño de mi casa amplificaba mis primeras locuciones mientras me bañaba. Aunque piensen mal, yo no duraba en el baño por algo a causa de mi pubertad, me quedaba unas veces repitiendo las locuciones que me aprendía de la radio y la televisión del momento, y otras siendo un puberto normal.

 

Cuando viajaba del colegio a mi casa en bus, leía todos los anuncios de carretera, sí, parecía un niño aprendiendo a leer, solo que con el cuerpo que tenía era imposible que creyeran que era yo el que tenía esa voz.

 

Mi primer amor fue la radio, por lo que en mi vida hasta hoy, nunca he vivido un solo día sin escucharla al menos un pequeño tiempo. Descubrí que quería hacer radio desde un día que un profesor del colegio me pidió que leyera la agenda de un acto detrás del escenario, ahí con un micrófono en la mano descubrí que podía pasar el resto de mi vida, ganándome el sustento, con el sudor de la lengua.

 

Toqué puertas en la radio ofreciéndome casi gratis, con tal de trabajar un turno. Y el único que había era ese espacio que ninguno quería, las terribles madrugadas. Y fue ¡89YA! (89.1 FM) la primera radio que me dio esa oportunidad. Misma que vi casi terminada cuando al segundo día al aire, dejé un micrófono abierto, yo solté sin darme cuenta una mala palabra que se escuchó en vivo y sin censura. Sonó el teléfono, y no precisamente era para una complacencia, era mi jefe para pedirme que por esa noche no hablara más. 

 

Al día siguiente después de una larga charla de moral, me dieron una oportunidad de volver al aire. Debo decir que esa fue la mejor oportunidad de todas, porque comencé a ganarme la  confianza de mis jefes, siempre tratando de hacerlo mejor. Así fui escalando horarios hasta pasar de la penumbra de la noche, al espacio más importante de la radio, las mañanas.

 

Ahí me he mantenido 18 de mis 20 años en radio. Entre canciones para levantar el ánimo del público, un reloj que minuto a minuto anuncia el nuevo día y un sin fin de historias que la audiencia me ha contado en todo este tiempo. En emisoras como Radio Activa (91.5 FM), Ritmo (90.7 FM), Los 40 Principales (104.3 FM), Yeah 107.5 y OK Radio. 

 

Por otro lado mi paso por la tele ha sido todo un juego. He sido presentador en algunos canales y también animador de algunas marcas importantes, tanto en Costa Rica como a nivel centroamericano. He de reconocer que las cámaras tienen lo suyo, no solo el aumentar unos kilos, si no también, que muchos creen que el que sale en tele gana millones, nunca fue mi caso.

 

Pero también gracias a la radio, la televisión, o al hambre, comencé en el mundo de la locución comercial. Prestar mi voz para una marca ha sido muy emocionante también. Ser esa voz que recomienda, invita, asegura, recuerda, o da a conocer un producto o servicio que luego se vuelve vox populi. Y hoy, 20 años después, todavía me emociono y me auto-critico cuando me escucho en los anuncios de la radio, la televisión, las redes y el cine. 

 

El primer amor nunca se olvida, y el mío me lleva enganchado por dos décadas ya. Y creo que con ella voy hasta que la muerte, o la plata, nos separe, lo que suceda primero.